
Hemos investigado y este es el resultado: El Ekeko, también escrito Equeco (aimara: iqiqu), es un dios de la
abundancia, fecundidad y
alegría de origen aimara o colla.
El ekeko es una deidad venerada desde siglos antes de la conquista del territorio por los españoles. Sus seguidores creían que ahuyentaba la desgracia de los hogares y
atraía la fortuna.
Se piensa que se originó entre los Tiwanaku, habitantes del altiplano y de las riberas del lago Titicaca.
Tras la conquista por los incas, estos adoptaron la deidad, y la convirtieron en símbolo de la fertilidad y la buena suerte.
Hoy en día, existe en la sierra sur del Perú como en el occidente de Bolivia la creencia de que el ekeko es capaz de conceder los deseos de sus seguidores si estos le ofrecen una copia de ellos en miniatura.
Muchos tienen en casa una imagen para que les resuelva los problemas, dejando dinero a su lado y manteniendo un cigarro encendido en su boca, que sólo puede consumirse hasta la mitad.
La leyenda del EkekoMucho antes de la conquista española, vivía en el altiplano un hombre aymará llamado Iqiqu.
Era bajito, humilde, generoso y alegre. Su bondad era tal que donde iba, daba armonía a las existencias, cultivaba las buenas relaciones, reunía a los enamorados.
Por otra parte daba consejos avisados y su sola presencia garantizaba días felices a todos.
La fiesta del Ekeko se celebraba durante el solsticio de verano el 21 de enero en Sudamérica.
Durante la colonia se mantuvo esta celebración en los estratos populares.
En esta foto un ekeko de finales del siglo XVI. Su imagen fue hecha y se hace de piedra, plata, oro, cobre, cerámica y otros materiale.