A diez años de su
partida y en los preámbulos de la celebración por los 200 años de una República
construida sobre los cimientos de ancestrales civilizaciones, que aún deben ser
debidamente estudiadas y comprendidas, la Galería Delbarrio tiene el agrado de
presentar “Operación Ayar, la xilografía de Julio Camino Sánchez (Trujillo 1914
– Lima 2007), sugerente título para invitarnos a la reflexión sobre los aportes
de Julio Camino Sánchez en la tarea de la valoración de nuestra identidad y la
integración de nuestros pueblos.
El dúo curatorial
conformado por Gabriela Tineo Sanguinetti y Javier Rodríguez Canales, ha
seleccionado un aproximado de 60 obras del artista, entre tacos originales y
xilografías en papel, de diferentes épocas y estilos, que nos permiten conocer
un poco más de este notable grabador peruano que vivió y retrató casi todo el
siglo XX. En el recorrido podremos encontrar una impresionante serie no
figurativa del año ’46, alegorías del arte pre hispánico, documentación del
arte popular y del costumbrismo norteño, obras abstractas, así como la
emblemática serie Operación Ayar del año ’69 que le da nombre a esta muestra y al
libro homónimo, pronto a publicarse, gracias al apoyo de la Universidad San
Pablo de Arequipa.
Julio Camino Sánchez,
además de ser un peruanista y un reconocido embajador de nuestra cultura, era un profesional del arte, disciplinado,
ordenado, constante, apasionado y prolijo, un hombre de pocas palabras que siempre
quiso que su obra ‘hable por sí misma’. El equipo curatorial ha dado acuse de
recibo, aceptando un poco extemporáneamente, la invitación a descubrir el
lenguaje oculto en el universo iconográfico de la obra xilográfica de JCS.
A lo largo de su vida,
Camino Sánchez elabora una serie de carpetas xilográficas dedicadas a la
imaginería de Ayacucho, a las Iglesias de Quinua, a los Mates Burilados de
Junín, a los Toros de Santiago de Pupuja,a las máscaras de diferentes danzas típicas y al arte precolombino de la
costa norte. Estas carpetas representan una rica contribución a la
documentación de su entorno natural y de las principales manifestaciones de
arte popular producidas en los departamentos de Junín, Cajamarca, Cusco, Puno,
Ayacucho y su natal Moche. Una de las series, trabajada hacia finales de la
década de los años ‘60, lleva el nombre
de “Operación Ayar”, aquí encontramos que el artista ha utilizado algunos de
sus tacos (matrices xilográficas) de la década de los años ’40 e incluso de los
’30, en composiciones audaces, de mayor dimensión, incorporando colores fuertes
y cargados y utilizando la misma veta de la madera para crear efectos y
texturas. “Operación Ayar” es indudablemente una de las carpetas más
interesantes del artista.
Camino Sánchez era un
observador entrenado, una persona sobria como los paisajes que dibujaba, de
pocas palabras y de un gusto particular por la poesía, que se manifiesta en la
elección de quienes prologaron sus carpetas (Cecilia Bustamante, Luis Fabio
Xammar, Antenor Orrego entre otros).
Con esta muestra
queremos poner en conocimiento de las actuales generaciones, no solamente la
obra de este poco conocido grabador peruano, sino también ofrecer una
interpretación de su trabajo desde en una perspectiva más amplia, una lectura
peruanista que trasciende la etiqueta de indigenista que en algún momento se le
atribuyó, tal como en su momento lo señalaron intelectuales de la talla de José
Eulogio Garrido.
Gabriela Tineo Sanguinetti
Javier Rodríguez Canales
Curadores de la muestra
RESEÑA
BIOGRÁFICA
Nació en Trujillo en
1914 y falleció en la ciudad de Lima en el año 2007. Dibujante, pintor y
grabador, se inició en el mundo del arte siendo autodidacta desde muy joven.
Complementó su notable habilidad natural para la experimentación estudiando en
la Escuela Nacional de Bellas Artes de Lima, dirigida en ese entonces por José
Sabogal.
La mayor parte de su
obra se concentró en la técnica de la xilografía, realizando series de gran
calidad a lo largo de muchos años. Fue premiado en el Salón Internacional de
Bellas Artes de Valparaíso del año 1939 y en el IV Salón de Grabado del
Instituto Cultural Peruano Norte- americano (ICPNA) de 1968.
Se desempeñó como docente
de arte en diversas escuelas y realizó una importante proyección social a
través de la ¨Caravana Pedagógica de la Pintura¨, iniciativa a través de la
cual contribuyó con la formación humana de muchos estudiantes de zonas
deprimidas de la capital peruana.
Su obra ha sido expuesta
en el Perú, así como en el extranjero (Argentina, Brasil, Ecuador, El Salvador,
México, España, Bélgica, Suecia y Japón), siendo de especial importancia su
participación en la VIII Bienal de Sao Paolo, la IV Bienal internacional del
Tokio y en XILON IV Internacional de Grabados de Bruselas y Estocolmo.
TEXTO CURATORIAL
La modernidad fue el
modelo cultural que inspiró buena parte del arte del siglo XX y el Perú no fue
ajeno a dicha influencia. Julio Camino Sánchez fue un artista que vivió la
transición del indigenismo a la abstracción de los 50.
A lo largo de su vida,
Camino Sánchez elabora carpetas xilográficas dedicadas a la imaginería de
Ayacucho, a las Iglesias de Quinua, a los Mates Burilados de Junín, a los Toros
de Santiago de Pupuja,a las máscaras de
diferentes danzas típicas y al arte precolombino. Estas carpetas representan
una rica contribución a la documentación de su entorno natural y de las
manifestaciones del arte popular peruano. Una de las series del año 69lleva el nombre de “Operación Ayar”, aquí
encontramos que el artista utiliza algunos de sus tacos anteriores en
composiciones más audaces, incorporando colores fuertes y utilizando la misma
veta de la madera para crear efectos y texturas. “Operación Ayar”, nombre que alude
a la tarea cultural pendiente en el Perú, es indudablemente una de sus carpetas
más interesantes.
Se han seleccionado obras
de diferentes épocas y estilos, que nos permiten conocer la versatilidad de
este notable grabador. En el recorrido encontraremos una impresionante serie no
figurativa del año ’46, alegorías del arte pre hispánico, documentación del
arte popular y del costumbrismo norteño, obras abstractas, así como la
emblemática serie “Operación Ayar” que le da nombre a esta muestra.
Esta selección presenta
un panorama global de la xilografía de Julio Camino Sánchez, señala sus
características más importantes, su relación con el arte precolombino y con el
arte abstracto del siglo XX y plantea que sus principales aportes para la plástica
nacional están puestos en la reflexión estética formal para una propuesta de
arte peruano contemporáneo.
Si bien es cierto que
Julio Camino Sánchez es un artista multifacético, que se desarrolló también en
la pintura, es en la xilografía donde encuentra un espacio seguro y amigable para, a través de
la experimentación estética, sugerir las bases de una peruanidad contemporánea
y una nueva cosmovisión.
Esta cara te suena? Comencemos a familiarizarnos con el rostro de uno de los más importantes personajes de la plástica peruana de la segunda mitad del siglo pasado, Cristina Gálvez.
Si aún no has visto la muestra 100 años de Cristina Gálvez, vista la Sala Luis Miró Quesada Garland de la Municipalidad de Miraflores y si te gusta vota para que gane el premio Luces! elcomercio.pe/premios-luces/votacion/artes-visuales
Categoría 6. Mejor retrospectiva.
OJO: debes logearte antes de poder votar!
El jueves 17 de noviembre en la galería Delbarrio se inaugura una gran expoventa de arte peruano en formato pequeño para despedirnos de la emblemática casona republicana que nos acogió desde el 2009 y explorar otras opciones que nos permitan seguir difundiendo el arte peruano y generando reflexión en torno al uso consciente del arte como una potente herramienta de transformación social.
ARTE X 100 es una enorme colectiva en la que participan muchos de los artistas que han acompañado a Delbarrio en estos 7 años de intensa labor y consiste en la exposición y venta de obra original de pequeño formato a $ 100 dólares, dibujo, pintura, grabado, objetos intervenidos y fotografía para ofrecerle a los amantes del arte una amplia oferta de obras en un variado recorrido, que busca generar el interés de nuevos coleccionistas y el de quienes siempre han querido adquirir arte, pero no lo encuentran accesible.
Una de las salas estará dedicada íntegramente a arte amazónico.
Esta muestra estará acompañada por un Vintage Tech Market en la Tienda de la Galería que ofrecerá una nutrida selección de tecnología vintage, como cámaras fotográficas, tornamesas, máquinas de escribir, vinilos, radios y mucho más.
Queremos agradecer a todos los artistas, los profesionales del arte, los coleccionistas, los amantes del arte, a todos los estudiantes que pasaron por aquí, a los colegiales del barrio, a periodistas, gestores culturales, instituciones, vecinos, a todas las empresas que nos han apoyado en las diferentes etapas de este largo trayecto en el viaje de nuestras vidas.
La galería seguirá operando a través de una nueva plataforma web, hasta encontrar el financiamiento que nos permita contar con un local propio y desarrollar el área de Conservación Forestal privada que acogerá la Residencia Delbarrio.
Por mucho más de cien razones queremos que nos acompañen en esta última muestra de despedida que permanecerá abierta hasta el 30 de diciembre.
Muchas gracias!!
Jaime & Gabriela
La Galería Delbarrio celebra 7 años de existencia en el marco de la 5ta Bienal Internacional de grabado del ICPNA, y se complace en presentar las siguientes exposiciones de grabado: en las salas principales se mostrará “Una parte del Camino”, xilografías y tacos originales, obras seleccionadas de colecciones privadas comprendidas en las décadas de los años 40´s y 60´s del notable grabador trujillano Julio Camino Sánchez (JCS).
En la Sala Verde se presenta Julio Garay Terrazas con cinco piezas en gofrado sobre cartulina blanca inspiradas en el arte peruano precolombino, llama la atención el díptico de la cabeza clava de Chavín, de frente y de perfil, que sin palabras, alude a la calidad de “reo” del tiempo y del olvido, que ostenta gran parte de nuestro inmenso acervo cultural.
La muestra se inaugura el viernes 16 de setiembre a las 8pm y permanecerá en exhibición hasta el domingo 30 de octubre.
Una parte del Camino
Xilografías y tacos originales de
Julio Camino Sánchez (Trujillo 1914 – Lima 2007)
Obra de la década de los años 40´s y ‘60´s
“Julio Camino Sánchez es trujillano, de los intramuros de Trujillo, nacido dentro del viejo y plástico cogollo de la ciudad antigua. Es cronológica y numéricamente uno de los pocos artistas de oriundez concretamente trujillana (José Eulogio Garrido)”. Muy precozmente y de forma autodidacta agarró el lápiz para dibujar su entorno, la costa de Huanchaco, sus gentes y los paisajes desnudos y terrosos de las serranías aledañas. A los 12 años emprendió la tarea con las acuarelas, para pasar luego a la xilografía, técnica que aprendió también por cuenta propia, tallando sus tacos sobre maderos de cajones para manzanas y gubias fabricadas por él mismo con clavos afilados.
Durante la década de los años ’30, estos grabados ilustrarían varios de los artículos del diario La Industria de Trujillo, donde trabajaba junto a su padre. En el año 1934, con 20 años de edad y aun siendo autodidacta, presentó su primera individual en el Convento de San Francisco en Trujillo, gracias a su performance en esta muestra obtuvo una beca para estudiar en la Escuela de Bellas Artes de Lima del ’36 al ‘42.
Fue el escritor y periodista José Eulogio Garrido (Huancabamba 1888 – Trujillo 1967) una figura importante, un apoyo y un estímulo para que JCS continuara experimentando con la plástica. En agosto de 1946 así comenta en la Industria de Trujillo una muestra realizad en el Hotel Trujillo “Camino es un artista cuajado, sobrio, dueño de sus medios de expresión, consiente de sus ser y de su estar y de su responsabilidad... esta muestra de xilografías constituye un exponente claro, fuerte equilibrado de lo que ya es Julio Camino Sánchez como artífice plástico situado dentro de la sensibilidad y la modalidad expresiva de la época … ha sabido mantenerse en una posición de serena y sincera actitud … un exponente homogéneo, de bastante vigor y brillantez. Revela ella (la exhibición) que hay en el artista tres potencialidades: mente activa, ojos claros sin falsos cristales y mano firme, hábil y tenaz. Tiene otro aspecto cualitativo, la plasmación de motivos exteriores de recio y apenas tocado autoctonismo regional, lugares y gentes campesinas y marineros de Moche y de Huanchaco, algunos ángulos del Trujillo urbano de tan bella y señera prestancia, y algunos otros pocos ángulos del Ande próximo. Entre la xilografía hay algunas que resaltan más por su riqueza plástica, por su acierto de expresión y por la rotundidad de las líneas y de las masas.”
En el año 1949 diría “Camino tiene su visión enfocada preferentemente hacia el paisaje. Y dentro de este amplio sector alucinante, al paisaje de la Costa, de la Costa nuestra, desértica y desolada… El artista ha plasmado sobria, y en veces líricamente, su visión de algunos rincones costeños; rincones desnudos de vegetación y sin protagonistas humanos, a menudo estorbantes, cuando no obsesionantes. Sólo que el trasunto, en algunos, es quizás demasiado sombrío y en otros casi con entrevero literario. Pero hay que pensar que en la Naturaleza, intrínsicamente multifacética, con frecuencia es más desconcertante, más acongojadora y más surrealista que la misma literatura; y también hay que pensar que cada hombre y más cada artista, vé el mundo de muy distinta manera.”
En Bellas Artes, JCS conoce a José Sabogal, que fue su maestro. Es importante señalar, que cuando Camino Sánchez estudió en la Escuela, ésta no contaba con un taller de grabado propiamente dicho, el taller de grabado, sería implementado posteriormente por Juan Manuel Ugarte Eléspuru en el año 1948, y JCS enseñaría en él. Cuando ingresó a la Escuela, Camino Sánchez ya dominaba la técnica de la xilografía y su obra poseía un lenguaje y un discurso propios que sintonizaron con el discurso plástico y cultural de su maestro.
Sin embargo, su interés iba más allá de retratar al indio y en gran parte de la obra de grabado realizada en la década de los años ’40 y posteriormente, se aprecia una exploración que busca una iconografía peruano contemporánea producto de la reinterpretación del arte rupestre norteño, del arte precolombino y del arte popular peruano, producto del mestizaje, pero también de sus paisajes y sus gentes.
Esta es una época importante para Camino porque se introduce promisoriamente en la escena plástica local, a través de dos propuestas, la de registro de su tiempo y su entorno y la búsqueda de una iconografía peruana contemporánea. Sin embargo, también es la época en la que entra como docente a la Escuela de Bellas Artes y simultáneamente a dictar clases de arte en los colegios “José Granda” y “Ricardo Bertín” del Rímac y el “Pedro A. Labarthe” de la Victoria, este es un aspecto poco conocido pero importante en la vida del artista, porque está convencido, debido a su propia experiencia, que la libertad que otorga el proceso creativo y el dominio técnico que confiere el oficio, son herramientas que complementan la formación humana del individuo.
No hemos hallado obras de grabado de la década de los ’50 debido probablemente a que su labor pedagógica ocupo mayoritariamente su tiempo. Además de los colegios antes mencionados, inició, en colaboración con el director del Colegio “Cristobal Colón” de Lince, José Patiño y el entonces Embajador de El Salvador en Lima, Rafael Barraza Monterrosa, una ardua campaña para la enseñanza gratuita del arte en dicho plantel, que posteriormente llevaría el nombre del Embajador.
El éxito y la acogida de esta iniciativa, dieron origen a la Caravana Pedagógica de Pintura en diferentes zonas pobres de la Lima de entonces, que buscaba aplicar la pedagogía constructiva de la pintura infantil, que permite al niño despertar sus cualidades creativas y el interés por las artes plásticas. Esta Caravana, gracias también a la colaboración de la empresa privada, pudo visitar a lo largo casi una década a diferentes zonas deprimidas de la capital, como la Ciudad de los Niños, Ciudad de Papel, el barrio de Santoyo en el Agustino, Pájaros Fruteros en Magdalena del Mar, el barrio de Pedregal bajo de San Martín de Porres, entre otros.
En esta década JCS elaboró dos cuadernos destinados a la enseñanza del dibujo en las escuelas públicas de Lima, para 1 ° y 2° de Media, uno con motivos mochicas y otro con mates burilados y otros motivos andinos, ambos prologados por el escritor e historiador Arturo Jiménez Borja, quien junto a Luis Fabio Xammar y José A. Hernández, dieran vida a la Revista 3, vocera del Movimiento Cholista en la poesía, también creado por el trio. Luis Fabio Xammar, prologaría en los años ’60 una de las carpetas de grabado de Julio Camino Sánchez con un bello texto fechado en 1946.
En la década de los años ’60, Camino Sánchez retoma su trabajo creativo y productivo y elabora una serie de carpetas xilográficas dedicadas a la imaginería de Ayacucho, a las Iglesias de Quinua, a los Mates Burilados de Junín, a los Toros de Santiago de Pupuja, a las máscaras de diferentes danzas típicas y al arte precolombino de la costa norte. Estas carpetas representan una rica contribución a la documentación de su entorno natural y de las principales manifestaciones de arte popular producidas en los departamentos de Junín, Cajamarca, Cusco, Puno, Ayacucho y su natal Moche. En el año 1964 José Eulogio Garrido comenta así las cuatro primeras carpetas elaboradas por Julio Camino Sánchez “… insufladas de aliento peruanista... A inicio del año pasado publicó un Cuaderno titulado ‘Xilografía Contemporánea en el Perú’, una corta serie de maderas de nueve grabadores peruanos, con una obra por autor, participaron Eduardo Álvarez, Pedro Azabache, Tcóti Oscar Allain, Carlos Bernasconi, Camilo Blas, Julia Codesido, Julio Camino Sánchez, Julio Pantoja y José Sabogal. El cuaderno lleva unas frases prologadas por Edgardo Pérez Luna. Pocos meses después Camino Sánchez lanzó un segundo cuaderno, con un contenido exclusivo de xilografías suyas. Se abre con unas claras y liricas palabras del escritor que fuera Luis Fabio Xammar.
Y luego se suceden 13 grabados grandes, con motivos de paisajes y gentes de las tierras costeñas de Trujillo y de las tierras resquebrajadas de Otusco. La inspiración, perdón por la palabra, es nítidamente vernacular y la ejecución, o sea la técnica, está dentro del canon que se ha creído impositivo para todo lo nativo o ‘popular’. Trazos amplios y duros, de dureza mayor que la madera que los soporta. Camino en este Cuaderno se muestra quizás con más fuerza aparente que real. Con breve intervalo publicó un nuevo Cuaderno, con once xilografías coloreadas que reproducen otros tantos ejemplares de ceramios populares del departamento de Ayacucho (iglesias campesinas las más). Se llena una hoja con frases introductivas de Manuel Ugarte Eléspuru. La ejecución es magnífica, tanto que casi importa una ‘recreación’ de los motivos, si se puede decir así, sin que resulten a la postre amenguados, sino más bien acentuados, su prístina frescura y su prístino vigor. Es un Cuaderno de difícil superación.
Finalmente, hará poquísimos meses ha aparecido el cuarto y último Cuderno, también con once xilografías coloreadas, previas palabras de Cecilia Bustamante.
El contenido es literalmente reproductivo de unos cuantos especímenes de ‘arte popular’ del Perú, con diversidad de procedencia: Ayacucho, Cajamarca, Cusco Huancayo y Pucará. Objetos de material diverso: cerámica, plata, hojalata.
La presentación de los últimos tres Cuadernos, más que discreta, es abiertamente espléndida. Como esfuerzo inicial y difusorio, casi toca los lindes de lo extraordinario. Y por eso merece Camino Sánchez elogio sin regateo. Y bien vale aconsejarle persistir en su modalidad del Tercer Cuaderno, que ha de quedar como jalón resaltante. Creome obligado, por ser observador atento de su tarea de trabajador de arte, desde su comienzo, hace más de treinta años, a expresar mi esperanza de que Julio Camino Sánchez, emplee estos años de su madurez en ahondar su vena propia y en traducirla en obra plástica intransferible, sin escarceos y sin excursiones fuera del peruanismo autentico que tiene raíz profunda y horizonte amplísimo, y por esto mismo, tiene también, simiente inequívoca de universalismo (José Eulogio Garrido, Moche, julio de 1964, La Industria de Trujillo, domingo 2 de agosto 1964)”.
En esa misma década el poeta huancaíno Antenor Samaniego en sus Poemas de Otoño, le dedica la siguiente apología lírica:
CAMINO SÁNCHEZ
Hay un eco recóndito que se ausculta a lo lejos
Hay una sucesión de paisajes de costa:
La torre blanca, el cerro, la luz, los huertos viejos,
La plaza que se asoma, la calle que se angosta …
Una pupila atenta y una mano de artista …
Y, de pronto, en la tela, se realiza el milagro …
Le proporciona el cielo topacios y amatistas
Y ondulaciones leves de mujer le da el agro …
Y los pinceles surten magníficos efectos
Sobre las telas limpias de blancor impoluto.
Los médanos emergen como senos erectos
Con el diáfano encanto de un silencio absoluto …
Surge la geometría de la ciudad monástica:
Los portones antiguos, los patios, los zaguanes …
La palma, hacia el crepúsculo, yergue su fronda elástica …
Oh campos que anduvieron mochicas y tallanes …
¿Quién es el visionario que acopia esos parajes?
Es el pintor Camino Sánchez. En su paleta,
maravillosamente se embrionan los paisajes
Con luces de cobalto, de cadmio, de violeta …
Se abrazan y confunden rectángulos y esferas.
El arenal estira su piel lechosa y suave.
Reposan los montículos cual núbiles caderas
Y algún árbol vigila, de arriba, como un ave …
El maestro detiene el tiempo y perenniza …
Las imágenes varias del litoral inmenso
Nacen en envolturas de cal y de ceniza
y se abren como pétalos de rosas sobre el lienzo.
La mano dirigida por la pasión recorre
la textura del lino y va estampando en ella
la gracia de la china, la imagen de la torre,
o la forma del ñorbo o la luz de una estrella …
Y estremecido, en éxtasis, se queda unos instantes.
Después otro episodio y otra aventura luego.
Se dan las pinceladas gozosas, fulgurantes,
Como crepitaciones de bosque en pleno fuego.
El pintor trotamundos continúa su andanza.
Se pierde en el desierto, se diluye en la bruma.
No da tregua a sus plantas ni a sus manos descansa
y pinta y pinta y pinta con impaciencia suma.
Acuden los colores a rara brujería
y él los aprehende y plasma dándoles existencia.
El capta la materia bruta, y en poesía
nos la da, yo no sé si por magia o por ciencia …
Este es Camino Sánchez. Ahí lo tenéis, amigo,
El de toscos indios y las indias bravías,
El que pintó el maíz, la patata y el trigo
Sobre el vientre desnudo de nuestras serranías…
(Antenor Samaniego).
En 1968 Julio Camino Sánchez obtuvo el Primer Premio Adquisición en el IV Salón de Grabado del ICPNA con la obra Batan Chico (xilografía 53 x 53 cm), y contó con el jurado conformado por Juan Manuel Ugarte Eléspuru, Adolfo Winternitz, Edgardo Pérez Luna, Arturo Kubotta y Carlos Bernasconi. Posteriormente JCS sería jurado en los Salones de 1970, 1977, 1984, 1985 y 1988.
Camino Sánchez era un observador entrenado, una persona sobria como los paisajes que dibujaba, de pocas palabras y de un gusto particular por la poesía, que se manifiesta en la elección de quienes prologaron sus carpetas Cecilia Bustamante, Luis Fabio Xammar y Antenor Orrego entre otros.
Encontramos que la obra de Julio Camino Sánchez, representa no sólo el virtuosismo de quién sabe restarle a la madera trozos de su carne para liberar la forma que en ella observa el artista, con la añadida complejidad de efectuar el trabajo en espejo, para poder posteriormente imprimir el “taco” original sobre papel, representa también, un invaluable registro de un pasado reciente, que abarca casi todo el siglo XX y que no ha podido ser visto o conocido por mucha gente.
Con esta muestra queremos poner en conocimiento de las actuales generaciones no solamente el trabajo de este poco conocido grabador peruano, que registró con la técnica de la xilografía muchas de las costumbres, paisajes y arte popular de su época, también buscamos ubicarlo en la línea del tiempo junto a otros referentes con los que compartió la escena artística e intelectual peruana, para interpretarlo desde en una perspectiva más amplia.
En una entrevista aparecida el 4 de agosto de 2005 en el diario La República en ocasión de la última retrospectiva en vida de JCS a los 91 años de edad, realizada en la Sala Belisario Suárez del Museo de Sitio del Parque Reducto, el artista manifiesta “He experimentado con todas las técnicas y con todas las corrientes: el indigenismo de Sabogal, el de Vinatea Reynoso, el cubismo. En el grabado me inspiré en la escuela mexicana. También he incursionado en el pop art y la abstracción. No me considero entonces un pintor indigenista”, afirma en dicha entrevista.
A pesar de los indudables avances culturales de nuestro tiempo, existen aspectos de la identidad peruana que nos faltan resolver, se percibe un cierto “pudor” en abordar la “cuestión”. Racismo, clasismo, machismo y otros ismos son todos herencia de una historia nacional no resuelta, no son fantasmas, sino realidades que viven con nosotros día a día, y se transportan en costosos autos, en el metropolitano, el tren eléctrico o van a pie.
El indigenismo fue un hito en el largo y tortuoso proceso de construcción de un discurso nacional que integre nuestra pluralidad, que intentó equilibrar la balanza de nuestra mal aspectada realidad de inicios del siglo pasado, pero que resultó insuficiente, entre otras cosas porque no representaba nuestra enorme diversidad. En el actual estadio de dicho proceso sería saludable comenzar a hablar de peruanidad, despercudiendo el término de conceptos obsoletos y limitadores, porque hablar de peruanidad hoy, implica hablar de integración y horizontalidad, un paradigma diferente al empleado actualmente, más relacionado con la verticalidad y la jerarquización, y esto resulta reparador, en el más amplio sentido de la palabra.
Este creo era el interés y la búsqueda de JCS, muchos periodistas de su época le atribuyeron el título de peruanista, en su natal Trujillo nunca fue señalado como indigenista. Raúl Rosales hijo del pintor boliviano del mismo nombre radicado en Lima, decía “el Perú será un mejor lugar cuando todos seamos peruanos y dejemos de ser cholos, indios, mestizos, mulatos, chunchos y serranos”, las etiquetas dividen y reclaman adeptos. Llevamos así casi cinco siglos, tal vez sea el caso de sintonizar con el periodista peruano Javier Lizarzaburu (Lima Milenaria) entre otros que proponen cambiar nuestros paradigmas a este respecto y modificar la Hoja de Ruta hacia nuestra integración, optando por dejar atrás la Independencia, que nos transporta directamente a dar vueltas en el círculo muy vicioso de nuestro pasado, contaminado de injusticias, oprobios, lamentos y segregación para celebrar en este Bicentenario, 200 años de República y mirar hacia adelante, aceptando, reconociendo, valorando y entendiendo nuestro pasado y el proceso que nos ha traído hasta hoy, para pensar en el mañana.
Reconocimientos
A lo largo de su vida Camino Sánchez recibió incontables premios y distinciones, representó al Perú en numerosas Bienales Internacionales de grabado, como Madrid, Venecia, Tokio, San Juan de Puerto Rico, Sao Paulo entre otras. Obtuvo, el Primer Premio en el Salón Internacional del Grabado de Valparaíso - Chile, 1939; el Primer Premio Municipalidad de Lima, 1942; Medalla de Plata y Diploma de la Municipalidad de La Victoria, por su labor artística, 1947; Medalla de Oro ANEA, 1963; Tercer Premio Grabado ICPNA, 1967; Primer Premio de Grabado ICPNA, 1968; Medalla y Diploma por sus 65 años de labor docente y artística, Municipalidad de Lince, 2000. El acervo de Drawings & Prints del Museo de Arte Moderno (MOMA) de Nueva York, cuenta con una xilografía suya del año 1967, denominada Vindivil.
Gabriela Tineo Sanguinetti
Directora
Galería Delbarrio
Chorrillos, 6 de setiembre de 2016.
Hoy jueves 1 de setiembre a las 7pm habrá una visita guiada a cargo del artsita Yayo López de la exposición de fotografía "Belleza Peruana" en la galería. No te lo pierdas!
La Galería Delbarrio inaugura, el jueves 11 de
agosto a las 8pm, la muestra individual de fotografía “Belleza Peruana”
del artista visual Yayo López, bajo la curaduría de Jorge Villacorta.
Yayo López (Lima, 1965) es fotógrafo, periodista, comunicador y artista visual.
Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Lima,
Fotografía en la ciudad de Buenos Aires y un Postgrado de
Foto-periodismo en la Universidad Autónoma de Barcelona.
Yayo
es un fotógrafo que ha trabajado en publicidad y fotografía de modas
durante muchos años, después de haber sido fotógrafo y editor gráfico de
la Revista Somos del diario El Comercio. Desde el principio tuvo una
óptica distinta en torno a las mujeres que salen en la
publicidad local, menos convencional y más inclusiva.
El resultado de
este enfoque lo ha llevado a retratar mujeres durante sus viajes por el
país, encontrando ejemplos de la belleza peruana en su esencia,
encuentros en su mayoría casuales que han descubierto a mujeres
empoderadas en diversos ámbitos sociales de la selva, sierra y costa
peruana (dirigentes, profesionales, líderes y personas que emergen del
anonimato gracias a su talento y carisma).
En palabras de
Villacorta esta muestra responde a “… la elección de Yayo de
diversificar la noción de atractivo femenino que se tiene a través de
las páginas de los medios impresos, de la televisión y del cine, de
eventos y desfiles. Conozco el trabajo de Yayo desde 1994 y he
seguido muy de cerca lo que ha publicado incluso en los periodos en que
no hemos tenido trato. He observado la conexión de Yayo con mujeres en
cuya presencia se ve tocado por la manifestación de encanto y dignidad
personales que ellas irradian. Creo que esa sensibilidad de Yayo ha
impulsado y alimentado su deseo de retratar para redefinir belleza
femenina entre nosotros: alcanzar la comprensión de una belleza que no
sea la admirable perfección y simetría de rostros y cuerpos que se
amoldan a la matriz igualadora de una juventud aparentemente dorada. La
belleza como un vital encanto que ilumina lo físico desde el carácter de
la mujer en cuestión, y que tiene que ver con la respuesta de ella a la
existencia a partir de su ubicación en la pluralidad cultural y étnica
de nuestro país.”
La muestra va del 11 de agosto al domingo 4 de setiembre de 2016.
Inauguración, jueves 9 de junio, 20:00h Del 9 de junio al 31 de julio de 2016
La Galería Delbarrio tiene
el agrado de invitarte el jueves 9 de junio a las 8pm a la inauguración
de la muestra colectiva de pintura, dibujo, grabado, escultura y
collage, Comics en Edición Limitada n. 7, que se realiza por séptimo año
consecutivo y que en esta ocasión le rinde homenaje a la Ciencia
Ficción.
Este género ha contribuido sustancialmente a redefinir nuestras
sociedades, Albert Einstein sostenía que “La imaginación es más
importante que el conocimiento” y aquí, estamos de acuerdo. A mediados
del siglo XIX, Julio Verne creó a su submarino Nautilus en “Veinte mil
leguas de viaje submarino” y a mediados del siglo XX ya teníamos
submarinos librando batallas reales en el fondo del mar. En 1964 Arthur
C. Clarke escribió “Dial F for Frankenstein” donde hablaba de satélites
estacionarios y computadoras vinculadas en red, lo que habría inspirado a
Tim Berners-Lee para crear el world wide web. Martin Cooper, uno de
los creadores de los teléfonos celulares, impensables hace tan sólo 30
años, se inspiró en el capitán Kirk de Star Trek y en las video llamadas
de Star Wars. Los actuales alcances de la tecnología eran pura ciencia
ficción no solo para nuestros abuelos, también para nuestros padres y
para nosotros en los ’80, ahora son relativamente pocas las personas que
no tienen acceso a un celular con internet y ya no es cuestión de
ciencia ficción, más bien de brecha digital.
Sobre Robots inteligentes capaces de reemplazar a los humanos en
diferentes tareas, habría mucho que decir, comenzando por Metrópolis,
film del alemán Fritz Lang de 1926, el padre de las películas de ciencia
ficción. En la película ambientada en el año 2026, a los rascacielos de
los ricos industriales se contrapone el mundo del subsuelo, habitado
por obreros obligados a no interrumpir el trabajo, para evitar la
explosión de las máquinas y por lo tanto la muerte segura, sin embargo,
estalla la revolución de la clase obrera, guiada por una mujer-robot,
indistinguible de una verdadera mujer. O como el diseño creado por INCA
para esta muestra “… y el robot creó a dios…” grafiti pintado sobre la
piedra de los 12 ángulos, en los restos de lo que alguna vez fue la
calle Hatun Rumiyoc, cuya realización desató uno de los episodio más
violentos entre hombres y máquinas de fines del segundo milenio en la
ciudad de Cusco, nuevo centro religioso mundial del tercer milenio y que
se encuentra preservado en una urna climatizada en el museo de sitio
del Qorikancha.
Las tres mitades de Ino Moxo y otros brujos de la Amazonía, magistral
novela de César Calvo, que nos habla de una realidad aparte en la que
las plantas y los animales tienen dueños que hablan todos los idiomas,
tienen todas las respuesta y en todos los colores, podría perfectamente
sonar a ciencia ficción para un occidental que no conoce absolutamente
nada sobre nuestra cultura, un occidental incluso peruano. En el género
literario, a la ciencia ficción se le ha llamado también literatura de
anticipación, tal vez aquello que ahora llamamos ciencia ficción se
trate justamente de una dimensión que escapa a nuestro nivel de
comprensión y en un futuro próximo, nuestra conciencia nos permita
acceder a ella, tal vez…
En todo caso, al margen de la ciencia y la tecnología, y más bien
hablando de ética y moral, el escenario mundial en el mediano y largo
plazo se vislumbra algo oscuro y tenebroso, no me permite ser muy
optimista sobre el devenir de la humanidad, tal vez dejando abierta la
llave de nuestra imaginación a través de la ciencia ficción más que
apelando a la ciencia misma, podamos ensayar rutas de escape a esta
debacle mundial, tal vez hacia esa otra dimensión…
Participan: Adolfo Gutiérrez, Ale Torres, Álvaro
Velarde de Los Santos, Amadeo Gonzales, Andrea Zegarra Ballón, Christian
León Cervantes, David Gennell, Francisco Serkovic, Gabriel Calle,
Ignacio Poblet, JIMBO, José Luis Palomino, Julio Gómez Guerrero, Juan
Carlos Rodríguez Manco & Lissette Yañez, Lin Belaunde, Juan Pablo
Vargas Salinas, Luis Calixto, Manuel Cayao, Mario Mogrovejo, MIKS,
Quique Congrains, Rafael Lanfranco, Renzo Gonzales, Richard Suárez,
Titto Bobbio, Víctor Sanjinez, Vladimir Ramos, Yulia Katkova.
Una rápida revista al diario o al
noticiero, donde abundan escenas gráficas de violencia, desastres y corrupción
pueden ser un reflejo del estado crítico de nuestras sociedades. Se han perdido
de vista respeto, tolerancia y el amor, característica fundamentales del ser
humano que nos diferencian de otras especies con las que compartimos el planeta
y que a menudo se desenvuelven mejor. Vivimos dando vueltas en esta espiral de
decadencia convertida en nuestro confortable circulo vicioso, sin tener mucha
idea de lo representa este confort, intuyo se trata de la seguridad de lo conocido.
A mi entender una de las capacidades
de las artes, en cualquiera de sus múltiples manifestaciones, consiste en ser
un puente o conector entre dos diferentes dimensiones, llamémosles espíritu y
materia, razón y sentimiento, corazón y mente, a fin de alcanzar el filo de la
navaja, ese raro estado de equilibrio y armonía que nos permite SER humanos en
la integridad de nuestras capacidades, sin dejar de lado un aspecto a favor de
otro, es lo que nos permite desde una situación privilegiada, tomar la mejor
decisión, en respeto del contexto en el
que nos desenvolvemos.
En épocas en las que los
tradicionales custodios de nuestros códigos de conducta se han desactualizado y
han perdido quórum, y nacen incontables otras estructuras de siempre de tipo
jerárquico como potenciales guardianes, aparecen también otras fórmulas, unas
más orientas a la naturaleza y otras a las tecnologías como fuente de
adoración, al margen de la postura que queramos adoptar frente a cada una de
estas posibilidades deberíamos estar preguntándonos ¿Cómo este hecho afecta
nuestra humanidad y nuestra implícita espiritualidad, sin la amenaza de
purgatorios y fuegos eternos?, ¿Qué es lo correcto y lo incorrecto en la vida en sociedad?, una sociedad
cada vez más individualista y más acelerada, cuyos cambios se suceden a
velocidades cada vez mayores y que claramente superan nuestra capacidad de
comprensión.
Solemos considerar únicamente los
aspectos positivos de la innovación tecnológica, sin embargo estos cambios y la
inmediatez que demandan, influyen considerablemente en el desarrollo de nuestra
vida cotidiana de formas diferentes e insospechadas y muchas veces no estamos
preparados para los cambios que ello conlleva, la vida no es algo que ocurre
aleatoriamente, es algo que nosotros creamos en función de las acciones y
pensamientos que invirtamos en ello.
En este contexto esta muestra es una
invitación a pensar.
A través de una serie de dibujos, pinturas y
esculturas de una factura impecable, el artista nos introduce en el recorrido
recreado por un montaje acertado a un viaje misterioso que inicia con el otro
que fuimos en algún momento de la evolución, fuimos embriones, fuimos peces, hoy somos mamíferos asfixiándose en una
atmósfera plástica. Los planetas, el mundo digital, el circo y la mitología
señalan que la vida humana natural puede ser o el viaje hacia la pecera
artificial de un “Goldfish” o la peregrinación sobre el dorso del prehistórico
“Celacanto” hacia el fascinante misterio de lo sobrenatural.
Javier Rodríguez Canales es un
artista plástico con una fuerte inclinación filosófica y espiritual que se ha
formado desde muy joven en los talleres de Cristina Gálvez y Margarita Checa.
Ha realizado tres exposiciones individuales y ha participado de varias
colectivas.
Inauguración, jueves 17 de marzo de 2016, 20:00h Del 17 de marzo al 24 de abril
La Galería Delbarrio tiene el agrado de invitarte el jueves 17 de marzo a las 8pm a la inauguración de la 5ta edición de la muestra colectiva de pintura, dibujo, grabado, escultura y fotografía, SURF ART PERÚ 2016.
Conscientes de que el arte no es sólo decorativo, sino también una potente herramienta de transformación social, un medio de comunicación, y de alguna manera un fiel reflejo de nuestra sociedad, es que decidimos, desde la primera edición, llamar la atención sobre ese vasto y rico océano que los peruanos tenemos al frente y al que históricamente le hemos dado la espalda. A través del arte, surfistas, artistas y Delbarrio queremos poner en evidencia temas sensibles recurrentemente postergados.
Entender que vivimos un momento prolongado de bonanza económica y reconocimiento internacional será más fácil para quienes hayan alcanzado la base 4 o más, y es que quienes nacimos en los ‘70 sabemos de escasez, conocemos el sabor a tierra (con el respeto de ésta) de la leche Enci, la arrogancia del Inti millón, la atrocidad del terrorismo, oímos los estruendos que hacían las torres de alta tensión cuando las volaban a dinamitazos que nos dejaban a oscuras y nos obligaba a escribir a la luz de las velas, “velas” en la lista de las compras, entendemos que significa ‘toque de queda’ o ‘salvoconducto’ y estuvimos en alguna fiesta de toque a toque. Sabemos que un país que no conoce su historia está destinado a repetirla, también sabemos que todo es cíclico y que la ola recorre una parábola, ahora estamos arriba, pero en algún momento tendremos que bajar.
Esta muestra alude al buen momento que, desde hace ya un rato, estamos viviendo como país, sin embargo tenemos la sensación de que el tablista a bordo de este longboard llamado Perú no es muy consciente, está disfrutando su racha de suerte, pero esa ola lo puede revolcar. El surfista, que para los efectos seriamos todos los peruanos (y aquí radica la importancia de la integración) tenemos que enfocarnos en surfear bien esta ola, lo mejor que podamos, ojalá para saber caer.
También quiere contribuir en el merecido reconocimiento de los logros alcanzados por surfistas peruanos en las últimas dos décadas. Disciplinado, constante y talentoso es el surfista que a menudo trae triunfos a casa que pasan casi desapercibidos. Si el surf y el arte peruano (en todas sus manifestaciones) tuvieran un poco más de apoyo y difusión, estos logros tendrían un gran impacto en el mejoramiento de la autoestima nacional. Es verdad que este reconocimiento ha aumentado, gracias a iniciativas privadas y esfuerzos individuales como escuelas de surf, dirigentes, periodistas, etc. que apuestan por este deporte, pero también es cierto que puede aumentar. Este hecho puede generar empatía con el deporte y con la nación, podría hacernos sentir ser parte de algo mayor, una nación rica y diversa, y puede generarnos ese tan ansiado sentido de pertenencia. El arte y el deporte son vehículos de integración, que en épocas de inclusión social, nos suena a chino mandarín.
El tercer punto sobre el que queremos llamar la atención y no por eso el menos importante, es seguir insistiendo, como lo hemos venido haciendo desde la primera edición de esta muestra, sobre la imperiosa necesidad de recuperar para uso de toda la comunidad las playas del litoral limeño, en particular la caleta de pescadores de Chorrillos. Esta caleta es un lujo desaprovechado históricamente, tiene el potencial de convertirse en un importante centro turístico y resulta impostergable la puesta en valor de sus múltiples recursos (precolombinos, históricos, pesca artesanal, geo posicionamiento de las goletas hundidas frente al litoral, recursos marinos, diversidad, gastronomía, hasta playas seguras e higiénicas).
Hay que tener presente que esta población mantiene viva una actividad económica y cultural ancestral que se remonta a los primeros peruanos asentados espaciadamente a lo largo de los más de 2 mil kilómetros de costa y que hoy está en franco proceso de extinción gracias a las políticas que favorecen la depredación vs. la conservación y el aprovechamiento sostenible de los recursos.
Los artistas invitados a esta muestra han sido convocados a participar de este experimento social, en el que el arte juega un rol transformador e integrador en nuestro tejido social.
Ricardo Wiesse Hamann en Solo Room: una de las salas del espacio alojará la novel obra de Ricardo Wiesse Hamann, una serie de dibujos realizados a plumilla, con los que el artista, reconocido músico de la escena local, incursiona prometedoramente en el mundo del arte visual.
Podrán visitar la muestra en la Galería Delbarrio surfer de Chorrillos, del jueves 17 de marzo al domingo 24 de abril de 2016.
Participan: Adolfo Gutiérrez, Alberto Lama, Ale Devéscovi, Alinder Espada, Amadeo Gonzales, Anilú Aróstegui, CHERMAN, Clara Susti, Consuelo Amat y León, Daniel Bengoa, Denice Culqui, Evelyn Merino Reyna, Flavio Caporali, Francisco Serkovic, Gabriela Avendaño, Ismael Seminario, John Chauca, José Antonio Herrera de Rivero, José Carlos Vargas, José Puma, José Luis Palomino, Liliana Ávalos, Lin Belaunde, Los Salvajes, Luis Puma, Mariana de Vivanco, NAITRO, Patricia Roy Gates, Pepe Santos, Rafael Lanfranco, Renzo Ortega, Ricardo Wiesse Hamann, Roberto Zamalloa, Tito Bobbio, Yayo López, Zoë Massey.
Si aún no has visto #QHOA, la individual de Mario Silva en la Galería Delbarrio, aprovecha la visita
guiada que realizará acompañado del crítico y curador Jorge Villacorta este sábado 19 de diciembre a las 7pm. Los esperamos!
Inauguración, jueves 3 de diciembre de 2015,20:00h
del 3 de diciembre al 3 de enero 2016
La Galería Delbarrio tiene el
agrado de invitarte el jueves 3 de diciembre a las 8pm a la inauguración de la muestra
individual QHOA, Esculturas y pinturas de Mario SILVA, que va del jueves 3 de
diciembre al domingo 3 de enero de 2016.
En una realidad donde el humano
experimentala naturaleza como un lugar
distante a él, la relación entre el felino y el agua, puede no ser familiar.
Sin embargo, para sociedades, conocedoras y conscientes de su lugar en un
ecosistema determinado, esta relación es de larga data.
En este contexto, el agua cumple
un ciclo natural que halla su explicación en la confluencia de conocimientos
prácticos y saberes míticos. Es ahí donde tiene lugar la presencia de Qhoa,
felino sobrenatural que rige las precipitaciones y los fenómenos atmosféricos
asociados.
El mito de Qhoa fue registrado a
principios del siglo XX, sin embargo, la evidencia arqueológica registra la
imagen del felino vinculado al agua desde tiempos prehispánicos. La presencia
de Qhoa se advierte hasta la actualidad a través de celebraciones que siguen
validando la fuerza del felino sobrenatural que transita entre las nubes
controlando las lluvias, arrojando granizo y exponiendo el arco iris.
Carolina Jiménez Alcedo
Mario Silva estudió arte en la Universidad de Colorado en Boulder.Ha participado en numerosas exposiciones
colectivas y QHOA es su octava exposición individual. Ha publicado dos libros,
en el 2006 “Lords, Pyramids and Replicas” y en el 2013, siempre a través de su
sello editorial Mallqui Books publicó “Altares de Camino”. Su obra está
incluida en la colección del International Center of Photography en Nueva York
y el Outdoor Museum en Colorado.
PACHA KUYUY (TERREMOTO) Las sensibles relaciones entre el Dios Pachacamac y el Cristo de Pachacamilla
El sincretismo es un fenómeno religioso universal necesario para el establecimiento de nuevos credos María Rostworowski
Inauguración, jueves 1 de octubre de 2015, 20:00h
Inspirados en los trabajos de investigación de la estudiosa peruana
María Rostworowski sobre la relación entre estas dos divinidades Mario Mogrovejo y Gabriela Tineo
tienen el agrado de invitarte el jueves 1 de octubre a las 8pm a la
inauguración de Pacha Kuyuy (Terremoto) para celebrar el 6to aniversario
de la galería chorrillana y explorar este sensible binomio a través del
arte.
El Perú en un país sísmico, milenario y mega diverso con una
gran cantidad de climas, culturas, etnias, lenguas, especies, y
lacerantes heridas que no sanan, heredadas desde tiempos prehispánicos y
de un colonialismo que nos dejó fracturados como Pueblo. No es ni
pesimismo, ni realismo, quiere ser, patriotismo, si cabe. Patriotismo,
amor a la patria, Patria, concepto que nos resulta difícil de definir en
forma homogénea a nivel nacional si el terruño los compartimos una
pluralidad de etnias, pueblos, culturas que al mezclarse, hacen
necesario el uso de términos como interculturalidad, aculturación y
sincretismo, para abordar la compleja relación existente entre los
diferentes pensamientos del peruano contemporáneo.
Debido a la necesidad de preservar la cultura autóctona, que sufrió
el casi exterminio de su población mediante la extirpación de idolatrías
nativas y ancestrales, símbolos, signos y conceptos se mezclan, se
confunden, nos confunden, para salvarse del olvido. Así nacen el Ekeko
mestizo y vestido, el Señor del Qoyllority y binomios como el del Cristo
de Pachacamilla y el Dios Pachacámac, y muchos otros que se repiten en
múltiples rincones de Latinoamérica y que nos obligan a desenredar la
madeja del tiempo ojalá para comprenderlos en su real dimensión.
En el Perú la tierra tiembla, y en la antigüedad, la tierra temblaba
igual. Para la historiadora María Rostworowski, existen muchas
similitudes en la adoración del Cristo de Pacachamilla (el cristo
moreno) y el dios Pachacámac (dios pre inca). Pachacámac era el dios más
importante de toda la costa, era el dios de los temblores igual que lo
era el Señor de los Milagros. Pachacámac era considerado el patrón de la
costa, título similar adquirió el Señor de los Milagros desde la
Colonia como patrón de Lima. Cuando la tierra temblaba, los antiguos
peruanos invocaban a Pachacámac. Un siglo después del arribo de los
españoles, cuando la población de los antiguos habitantes de la costa
fue considerablemente diezmada, los negros esclavos continuaron con el
culto y un siglo más tarde nace la adoración al Señor de los Milagros.
Terremoto es una invitación a reflexionar a través del arte sobre los
procesos de interculturalidad en los que estamos sumergidos desde
aquellas épocas, si consideramos que el culto a Pachacámac se originó en
la preinca cultura Ishma, que posteriormente fue de dominio Huari,
luego Inca, hasta la llegada de los españoles.
Participan: Cristina Planas, Harry Chávez, Pancho García IRACE,
Antonio García, Adolfo Gutiérrez, Pepe Santos, Mario Mogrovejo,
Francisco Serkovic, Salvador Velarde, Manuel Zavala, Ángel Valdez,
Carlos Lamas, Juan Pacheco, Vladimir Ramos, David Chipana, Richard
Suárez, Roberto Peremese, Carlos Valdez, Lucy Angulo, Sophia Durand Pop,
Javier Vargas, César Fernández, José Luis Palomino, Marcelo Zevallos,
John Chauca, Pilar Pedraza, Daniel Bengoa, Renzo ortega, Juan Ruiz
Camacho, Johan Rodríguez, José Carlos Vargas, Miguel Lescano, Liliana
Ávalos.
Parte importante de esta misma muestra, curada por Gabriela Tineo Sanguinetti, directora de la galería y Mario Mogrovejo, director de Educación artística de la Escuela Superior Autónoma de Bellas Artes de Lima, se presentará del 24 de setiembre al 25 de octubre en el Museo del Qorikancha en Cusco.
Los artistas seleccionados por el Comité curatorial del Museo del Qorikancha son Jorge Flores, Antonio García, Toño Núñez, Elena Candiotte, Vladimir Ramos, Cuco Morales, Adolfo Gutiérrez, John Chauca, Richard Suárez, Susana Torres & Gustavo Buntinx, Mario Mogrovejo, Marcelo Zevallos, Jaime Romero, Shila Alvarado, Juan Javier Salazar, acompañan a la muestra textos de Gustavo Buntinx y Javier Rodríguez Canales.
La Sarita es una muestra que habla de nuestra sociedad, de fe popular y de identidad, pero sobre todo habla de nuestras diferencias y de cómo la tolerancia y el respecto a las mismas pueden ayudarnos a integrarnos como pueblo. Quien hubiera dicho, hace sólo 50 años, que una muestra en homenaje a una santa pagana se presentaría en un Museo dirigido por una orden católica, que además es el templo inca más importante en absoluto del mundo andino, un hecho, por decir lo menos, inaudito en el siglo pasado, resulta hoy casi anecdótico.
Vivimos tiempos de cambios profundos, a velocidades insospechadas gracias también a la dimensión que aporta el internet.
De tal modo que no logramos adaptarnos a nuevos paradigmas, porque estos resultan obsoletos casi de inmediato. El acceso a la información de un público cada vez más vasto, no implica necesariamente que el usuario pueda asimilar apropiadamente dicha información, pero de alguna manera convierte al usuario, no instruido, en un sabelotodo ignorante, que engulle información, sin masticarla. Este gran sector de la población que siente que lo sabe todo, vive una crisis existencial, está deprimida, ha perdido la fe pero aún no lo sabe. Nos obligamos a trabajar cada vez más, para poder satisfacer las incontables necesidades que nuestro estilo de vida nos ha obligado a crear.
En la feroz competencia todo vale, el fin justifica los medios, un gran sector de la población ha pedido de vista a la moral, y no la extraña.
Podemos intentar equilibrar esta balanza poniendo a disposición del público arte y cultura para la reflexión y modestamente contribuir a nutrir la noción de Nación, con un elemento con el que el peruano de diferentes latitudes se siente cada vez más identificado, no necesariamente desde el punto de vista religioso, ni de religiosidad popular, sino más bien de identidad y pertenencia, a Sarita la hemos creado nosotros por necesidad y ella en su infinita bondad nos asiste, ojalá para guiarnos en el camino de dejar de ser cholos, indios, mestizos, chunchos y serranos, para pasar a ser simplemente peruanos.
Gracias Sarita por el milagro concedido.
Gabriela Tineo Sanguinetti
Directora
UNA HUACA PARA SARITA
Javier Rodríguez Canales
10 de mayo de 2015
Es muy bueno que en los últimos años se haya incrementado la oferta cultural en nuestro país, sin embargo también es posible que ante la inevitable multiplicación de divertimentos comerciales el espectador no especializado experimente cierto mareo al momento de discernir los eventos sustanciales.
Por lo que he podido apreciar, el proyecto artístico denominado “La Sarita”, curado por Mario Mogrovejo y Gabriela Tineo a realizarse próximamente en el Museo del Convento de Santo Domingo-Qorikancha de la ciudad del Cusco podría ser una de esas propuestas que no deberían pasar desapercibidas. La amplia lista de artistas participantes y los textos de César Ramos y Gustavo Buntinx nos hablan de un esfuerzo significativo.
En mi opinión, lo más relevante del evento se encuentra en el intento de hacer confluir historia, instituciones e ideología en un espacio cultural emblemático. Si seguimos la lógica de Huntington en su “Choque de las civilizaciones”, podemos decir que los lugares más interesantes son los epicentros donde coinciden diversas tradiciones culturales, tal como sucedió en nuestro país con las huacas.
La huaca era el panteón de las deidades incas y el lugar sagrado donde se encontraban el pueblo, los dioses y el cosmos. Era el centro religioso que se constituía como el corazón de la cultura y por lo tanto, en estos lugares se jugaba el destino de los hombres y del mundo andino. Los españoles comprendieron inmediatamente la importancia de las huacas e impelidos por el deseo de extirpar la idolatría pagana, las erradicaron y en muchos casos aprovecharon sus cimientos para construir templos católicos.
Entonces es así que el Qorikancha, uno de los lugares sagrados más importantes y hermosos del incanato, se convirtió en la Iglesia de Santo Domingo, una joya de la arquitectura barroco andina.
Si a esto le añadimos que desde 1534 el predio mencionado pertenece a la orden Dominica, que fue muy activa en la Inquisición y en cuyo seno florecieron insignes teólogos como San Alberto Magno y Santo Tomás de Aquino, predicadores como Bartolomé de las Casas y una propuesta intelectual de gran envergadura como la Escuela de Salamanca, no podemos dejar de señalar el valor simbólico del lugar y que “La Sarita” se presentará desafiante en un estadio de primer nivel. El Qorikancha, cuyo primer centro fue el sol y que luego pasó a ser Jesucristo, en esta ocasión puede convertirse en una huaca posmoderna al tener como nuevo centro a Sarita Colonia, ícono indiscutible del Pop Art peruano.
¿Quién es Sarita Colonia? Nacida en 1914 en la ciudad de Huaraz, emigró al puerto del Callao impulsada por la pobreza, allí trabajó de niñera, vendedora de pescado, de frutas y verduras. Sarita Colonia murió de paludismo a los 26 años y fue enterrada en una fosa común del cementerio Baquijano, poco tiempo después su sepultura se convirtió en un lugar de veneración por parte de gente pobre y marginal, posiblemente esta costumbre se reforzó con la historia de que la joven habría sido agraciada con un prodigio que impidió que sea violada.
No sabemos si se gestionó alguna causa de beatificación, lo cual hubiera exigido una concienzuda investigación sobre la heroicidad de sus virtudes y la comprobación de algún milagro obtenido por su intercesión, la cuestión es que Sarita Colonia no es una santa reconocida por la Iglesia Católica, aunque no sean pocos los que le recen para pedir su protección.
Algunos críticos y artistas plásticos han visto en Sarita Colonia una ocasión para la impulsar la deconstrucción y reconstrucción de la cultura peruana en clave de acción política. Su condición de provinciana migrante, mujer trabajadora, feligresa rechazada por la Iglesia oficial y venerada por los marginales del sistema social, la convierten en una figura emblemática de la emergente posmodernidad popular peruana.
Por ejemplo, para Gustavo Buntinx[1] la gigantesca obra conceptual “Sarita Colonia” elaborada en 1980 por el grupo Huayco en las afueras de Lima, es tanto Arte político para un público ilustrado y conocedor de su contenido intelectual, como ícono religioso para los migrantes que la pueden apreciar desde la carretera que conduce a la gran ciudad. Es posible anotar que esta ambigüedad de sentidos tiene como intención de fondo que la fe religiosa se convierta en una fe política. Cuando el arte de las élites ideologizadas se haga sensible a los procesos político-sociales y se apropie del aura de sus ídolos, la obra artística se mimetizará hasta confundirse con un ícono de adoración atávica.
Más específicamente hablando, cuando el Pop Art sea apropiado por la cultura popular, se supone que se habría logrado el tan deseado paso de la vida de las masas a la ideología de las élites y de la ideología de las élites a la vida política de las masas. La huaca posmoderna sería la proclamación de un orden político social de carácter popular que emerge destruyendo el fanatismo religioso, la esclerosis del comunismo, del fascismo y sobre todo la deshumanización del capitalismo consumista globalizado que todo lo convierte en mercancía.
El deseo de los curadores es que el proyecto “La Sarita” contribuya a salvar al hombre del sistema y a la construcción de un nuevo sentido de nación, no necesariamente desde un punto de vista religioso sino cultural. En medio del evidente malestar cultural de nuestro tiempo, esta muestra tan interesante se presenta como la ocasión para reflexionar sobre las siguientes preguntas ¿Cómo salvar al hombre? ¿Qué se entiende por nación, por cultura y por fe religiosa? ¿Es posible un sentido de nación y de cultura que prescinda de la fe religiosa?
Según las tendencias actuales de las élites artísticas peruanas y lo que se ha comentado hasta el momento, pareciera que la fe católica fuera una pieza de museo que viene sobreviviendo misteriosamente en sus devociones pero que tarde o temprano se volverá irrelevante para la cultura peruana ¿Será cierto? ¿Qué dicen los católicos al respecto? ¿Serán capaces los dominicos de desempolvar su rica tradición cultural y ponerla al día para responder a los problemas del hombre peruano actual planteados en el patio de su casa?