Mostrando entradas con la etiqueta qorikancha cusco. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta qorikancha cusco. Mostrar todas las entradas

viernes, julio 21

Exposición Operación AYAR de Julio Camino Sánchez en el Qorikancha Cusco



Operación Ayar
La xilografías de Julio Camino Sánchez
(Trujillo 1914 – Lima 2007)

A diez años de su partida y en los preámbulos de la celebración por los 200 años de una República construida sobre los cimientos de ancestrales civilizaciones, que aún deben ser debidamente estudiadas y comprendidas, la Galería Delbarrio tiene el agrado de presentar “Operación Ayar, la xilografía de Julio Camino Sánchez (Trujillo 1914 – Lima 2007), sugerente título para invitarnos a la reflexión sobre los aportes de Julio Camino Sánchez en la tarea de la valoración de nuestra identidad y la integración de nuestros pueblos.
El dúo curatorial conformado por Gabriela Tineo Sanguinetti y Javier Rodríguez Canales, ha seleccionado un aproximado de 60 obras del artista, entre tacos originales y xilografías en papel, de diferentes épocas y estilos, que nos permiten conocer un poco más de este notable grabador peruano que vivió y retrató casi todo el siglo XX. En el recorrido podremos encontrar una impresionante serie no figurativa del año ’46, alegorías del arte pre hispánico, documentación del arte popular y del costumbrismo norteño, obras abstractas, así como la emblemática serie Operación Ayar del año ’69 que le da nombre a esta muestra y al libro homónimo, pronto a publicarse, gracias al apoyo de la Universidad San Pablo de Arequipa.
Julio Camino Sánchez, además de ser un peruanista y un reconocido embajador de nuestra cultura,  era un profesional del arte, disciplinado, ordenado, constante, apasionado y prolijo, un hombre de pocas palabras que siempre quiso que su obra ‘hable por sí misma’. El equipo curatorial ha dado acuse de recibo, aceptando un poco extemporáneamente, la invitación a descubrir el lenguaje oculto en el universo iconográfico de la obra xilográfica de JCS.
A lo largo de su vida, Camino Sánchez elabora una serie de carpetas xilográficas dedicadas a la imaginería de Ayacucho, a las Iglesias de Quinua, a los Mates Burilados de Junín, a los Toros de Santiago de Pupuja,  a las máscaras de diferentes danzas típicas y al arte precolombino de la costa norte. Estas carpetas representan una rica contribución a la documentación de su entorno natural y de las principales manifestaciones de arte popular producidas en los departamentos de Junín, Cajamarca, Cusco, Puno, Ayacucho y su natal Moche. Una de las series, trabajada hacia finales de la década de los años ‘60,  lleva el nombre de “Operación Ayar”, aquí encontramos que el artista ha utilizado algunos de sus tacos (matrices xilográficas) de la década de los años ’40 e incluso de los ’30, en composiciones audaces, de mayor dimensión, incorporando colores fuertes y cargados y utilizando la misma veta de la madera para crear efectos y texturas. “Operación Ayar” es indudablemente una de las carpetas más interesantes del artista.
Camino Sánchez era un observador entrenado, una persona sobria como los paisajes que dibujaba, de pocas palabras y de un gusto particular por la poesía, que se manifiesta en la elección de quienes prologaron sus carpetas (Cecilia Bustamante, Luis Fabio Xammar, Antenor Orrego entre otros).
Con esta muestra queremos poner en conocimiento de las actuales generaciones, no solamente la obra de este poco conocido grabador peruano, sino también ofrecer una interpretación de su trabajo desde en una perspectiva más amplia, una lectura peruanista que trasciende la etiqueta de indigenista que en algún momento se le atribuyó, tal como en su momento lo señalaron intelectuales de la talla de José Eulogio Garrido.

Gabriela Tineo Sanguinetti
Javier Rodríguez Canales
Curadores de la muestra

RESEÑA BIOGRÁFICA
Nació en Trujillo en 1914 y falleció en la ciudad de Lima en el año 2007. Dibujante, pintor y grabador, se inició en el mundo del arte siendo autodidacta desde muy joven. Complementó su notable habilidad natural para la experimentación estudiando en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Lima, dirigida en ese entonces por José Sabogal.
La mayor parte de su obra se concentró en la técnica de la xilografía, realizando series de gran calidad a lo largo de muchos años. Fue premiado en el Salón Internacional de Bellas Artes de Valparaíso del año 1939 y en el IV Salón de Grabado del Instituto Cultural Peruano Norte- americano (ICPNA) de 1968.
Se desempeñó como docente de arte en diversas escuelas y realizó una importante proyección social a través de la ¨Caravana Pedagógica de la Pintura¨, iniciativa a través de la cual contribuyó con la formación humana de muchos estudiantes de zonas deprimidas de la capital peruana.
Su obra ha sido expuesta en el Perú, así como en el extranjero (Argentina, Brasil, Ecuador, El Salvador, México, España, Bélgica, Suecia y Japón), siendo de especial importancia su participación en la VIII Bienal de Sao Paolo, la IV Bienal internacional del Tokio y en XILON IV Internacional de Grabados de Bruselas y Estocolmo.
TEXTO CURATORIAL
La modernidad fue el modelo cultural que inspiró buena parte del arte del siglo XX y el Perú no fue ajeno a dicha influencia. Julio Camino Sánchez fue un artista que vivió la transición del indigenismo a la abstracción de los 50.
A lo largo de su vida, Camino Sánchez elabora carpetas xilográficas dedicadas a la imaginería de Ayacucho, a las Iglesias de Quinua, a los Mates Burilados de Junín, a los Toros de Santiago de Pupuja,  a las máscaras de diferentes danzas típicas y al arte precolombino. Estas carpetas representan una rica contribución a la documentación de su entorno natural y de las manifestaciones del arte popular peruano. Una de las series del año 69  lleva el nombre de “Operación Ayar”, aquí encontramos que el artista utiliza algunos de sus tacos anteriores en composiciones más audaces, incorporando colores fuertes y utilizando la misma veta de la madera para crear efectos y texturas. “Operación Ayar”, nombre que alude a la tarea cultural pendiente en el Perú, es indudablemente una de sus carpetas más interesantes.
Se han seleccionado obras de diferentes épocas y estilos, que nos permiten conocer la versatilidad de este notable grabador. En el recorrido encontraremos una impresionante serie no figurativa del año ’46, alegorías del arte pre hispánico, documentación del arte popular y del costumbrismo norteño, obras abstractas, así como la emblemática serie “Operación Ayar” que le da nombre a esta muestra.
Esta selección presenta un panorama global de la xilografía de Julio Camino Sánchez, señala sus características más importantes, su relación con el arte precolombino y con el arte abstracto del siglo XX y plantea que sus principales aportes para la plástica nacional están puestos en la reflexión estética formal para una propuesta de arte peruano contemporáneo.
Si bien es cierto que Julio Camino Sánchez es un artista multifacético, que se desarrolló también en la pintura, es en la xilografía donde encuentra  un espacio seguro y amigable para, a través de la experimentación estética, sugerir las bases de una peruanidad contemporánea y una nueva cosmovisión.
Gabriela Tineo Sanguinetti
Javier Rodríguez Canales
Curadores
 
Bookmark and Share

domingo, septiembre 27

Exposición colectiva "La Sarita en el Qorikancha" del Cusco



En setiembre del 2014, la Galería Delbarrio celebró su 5to cumpleaños con una importante muestra en homenaje al 100 aniversario del natalicio de Sara Colonia Zambrano, más conocida como “La Sarita”, santa beatificada por el clamor de un pueblo sin licencia del Vaticano.

Parte importante de esta misma muestra, curada por Gabriela Tineo Sanguinetti, directora de la galería y Mario Mogrovejo, director de Educación artística de la Escuela Superior Autónoma de Bellas Artes de Lima, se presentará del 24 de setiembre al 25 de octubre en el Museo del Qorikancha en Cusco.

Los artistas seleccionados por el Comité curatorial del Museo del Qorikancha son Jorge Flores, Antonio García, Toño Núñez, Elena Candiotte, Vladimir Ramos, Cuco Morales, Adolfo Gutiérrez, John Chauca, Richard Suárez, Susana Torres & Gustavo Buntinx, Mario Mogrovejo, Marcelo Zevallos, Jaime Romero, Shila Alvarado, Juan Javier Salazar, acompañan a la muestra textos de Gustavo Buntinx y Javier Rodríguez Canales.

La Sarita es una muestra que habla de nuestra sociedad, de fe popular y de identidad, pero sobre todo habla de nuestras diferencias y de cómo la tolerancia y el respecto a las mismas pueden ayudarnos a integrarnos como pueblo. Quien hubiera dicho, hace sólo 50 años, que una muestra en homenaje a una santa pagana se presentaría en un Museo dirigido por una orden católica, que además es el templo inca más importante en absoluto del mundo andino, un hecho, por decir lo menos, inaudito en el siglo pasado, resulta hoy casi anecdótico. Vivimos tiempos de cambios profundos, a velocidades insospechadas gracias también a la dimensión que aporta el internet.

De tal modo que no logramos adaptarnos a nuevos paradigmas, porque estos resultan obsoletos casi de inmediato. El acceso a la información de un público cada vez más vasto, no implica necesariamente que el usuario pueda asimilar apropiadamente dicha información, pero de alguna manera convierte al usuario, no instruido, en un sabelotodo ignorante, que engulle información, sin masticarla. Este gran sector de la población que siente que lo sabe todo, vive una crisis existencial, está deprimida, ha perdido la fe pero aún no lo sabe. Nos obligamos a trabajar cada vez más, para poder satisfacer las incontables necesidades que nuestro estilo de vida nos ha obligado a crear.

En la feroz competencia todo vale, el fin justifica los medios, un gran sector de la población ha pedido de vista a la moral, y no la extraña. Podemos intentar equilibrar esta balanza poniendo a disposición del público arte y cultura para la reflexión y modestamente contribuir a nutrir la noción de Nación, con un elemento con el que el peruano de diferentes latitudes se siente cada vez más identificado, no necesariamente desde el punto de vista religioso, ni de religiosidad popular, sino más bien de identidad y pertenencia, a Sarita la hemos creado nosotros por necesidad y ella en su infinita bondad nos asiste, ojalá para guiarnos en el camino de dejar de ser cholos, indios, mestizos, chunchos y serranos, para pasar a ser simplemente peruanos.

Gracias Sarita por el milagro concedido.

Gabriela Tineo Sanguinetti
Directora

UNA HUACA PARA SARITA

Javier Rodríguez Canales 10 de mayo de 2015

Es muy bueno que en los últimos años se haya incrementado la oferta cultural en nuestro país, sin embargo también es posible que ante la inevitable multiplicación de divertimentos comerciales el espectador no especializado experimente cierto mareo al momento de discernir los eventos sustanciales.

Por lo que he podido apreciar, el proyecto artístico denominado “La Sarita”, curado por Mario Mogrovejo y Gabriela Tineo a realizarse próximamente en el Museo del Convento de Santo Domingo-Qorikancha de la ciudad del Cusco podría ser una de esas propuestas que no deberían pasar desapercibidas. La amplia lista de artistas participantes y los textos de César Ramos y Gustavo Buntinx nos hablan de un esfuerzo significativo.

En mi opinión, lo más relevante del evento se encuentra en el intento de hacer confluir historia, instituciones e ideología en un espacio cultural emblemático. Si seguimos la lógica de Huntington en su “Choque de las civilizaciones”, podemos decir que los lugares más interesantes son los epicentros donde coinciden diversas tradiciones culturales, tal como sucedió en nuestro país con las huacas. La huaca era el panteón de las deidades incas y el lugar sagrado donde se encontraban el pueblo, los dioses y el cosmos. Era el centro religioso que se constituía como el corazón de la cultura y por lo tanto, en estos lugares se jugaba el destino de los hombres y del mundo andino. Los españoles comprendieron inmediatamente la importancia de las huacas e impelidos por el deseo de extirpar la idolatría pagana, las erradicaron y en muchos casos aprovecharon sus cimientos para construir templos católicos.

Entonces es así que el Qorikancha, uno de los lugares sagrados más importantes y hermosos del incanato, se convirtió en la Iglesia de Santo Domingo, una joya de la arquitectura barroco andina. Si a esto le añadimos que desde 1534 el predio mencionado pertenece a la orden Dominica, que fue muy activa en la Inquisición y en cuyo seno florecieron insignes teólogos como San Alberto Magno y Santo Tomás de Aquino, predicadores como Bartolomé de las Casas y una propuesta intelectual de gran envergadura como la Escuela de Salamanca, no podemos dejar de señalar el valor simbólico del lugar y que “La Sarita” se presentará desafiante en un estadio de primer nivel. El Qorikancha, cuyo primer centro fue el sol y que luego pasó a ser Jesucristo, en esta ocasión puede convertirse en una huaca posmoderna al tener como nuevo centro a Sarita Colonia, ícono indiscutible del Pop Art peruano.

 ¿Quién es Sarita Colonia? Nacida en 1914 en la ciudad de Huaraz, emigró al puerto del Callao impulsada por la pobreza, allí trabajó de niñera, vendedora de pescado, de frutas y verduras. Sarita Colonia murió de paludismo a los 26 años y fue enterrada en una fosa común del cementerio Baquijano, poco tiempo después su sepultura se convirtió en un lugar de veneración por parte de gente pobre y marginal, posiblemente esta costumbre se reforzó con la historia de que la joven habría sido agraciada con un prodigio que impidió que sea violada.

No sabemos si se gestionó alguna causa de beatificación, lo cual hubiera exigido una concienzuda investigación sobre la heroicidad de sus virtudes y la comprobación de algún milagro obtenido por su intercesión, la cuestión es que Sarita Colonia no es una santa reconocida por la Iglesia Católica, aunque no sean pocos los que le recen para pedir su protección. Algunos críticos y artistas plásticos han visto en Sarita Colonia una ocasión para la impulsar la deconstrucción y reconstrucción de la cultura peruana en clave de acción política. Su condición de provinciana migrante, mujer trabajadora, feligresa rechazada por la Iglesia oficial y venerada por los marginales del sistema social, la convierten en una figura emblemática de la emergente posmodernidad popular peruana.

Por ejemplo, para Gustavo Buntinx[1] la gigantesca obra conceptual “Sarita Colonia” elaborada en 1980 por el grupo Huayco en las afueras de Lima, es tanto Arte político para un público ilustrado y conocedor de su contenido intelectual, como ícono religioso para los migrantes que la pueden apreciar desde la carretera que conduce a la gran ciudad. Es posible anotar que esta ambigüedad de sentidos tiene como intención de fondo que la fe religiosa se convierta en una fe política. Cuando el arte de las élites ideologizadas se haga sensible a los procesos político-sociales y se apropie del aura de sus ídolos, la obra artística se mimetizará hasta confundirse con un ícono de adoración atávica.

Más específicamente hablando, cuando el Pop Art sea apropiado por la cultura popular, se supone que se habría logrado el tan deseado paso de la vida de las masas a la ideología de las élites y de la ideología de las élites a la vida política de las masas. La huaca posmoderna sería la proclamación de un orden político social de carácter popular que emerge destruyendo el fanatismo religioso, la esclerosis del comunismo, del fascismo y sobre todo la deshumanización del capitalismo consumista globalizado que todo lo convierte en mercancía.

El deseo de los curadores es que el proyecto “La Sarita” contribuya a salvar al hombre del sistema y a la construcción de un nuevo sentido de nación, no necesariamente desde un punto de vista religioso sino cultural. En medio del evidente malestar cultural de nuestro tiempo, esta muestra tan interesante se presenta como la ocasión para reflexionar sobre las siguientes preguntas ¿Cómo salvar al hombre? ¿Qué se entiende por nación, por cultura y por fe religiosa? ¿Es posible un sentido de nación y de cultura que prescinda de la fe religiosa?

Según las tendencias actuales de las élites artísticas peruanas y lo que se ha comentado hasta el momento, pareciera que la fe católica fuera una pieza de museo que viene sobreviviendo misteriosamente en sus devociones pero que tarde o temprano se volverá irrelevante para la cultura peruana ¿Será cierto? ¿Qué dicen los católicos al respecto? ¿Serán capaces los dominicos de desempolvar su rica tradición cultural y ponerla al día para responder a los problemas del hombre peruano actual planteados en el patio de su casa?
Bookmark and Share